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Guía ortotipográfica para escritores de fantasía

  • Foto del escritor: Marian Viladrich
    Marian Viladrich
  • hace 46 minutos
  • 7 Min. de lectura
Foto de Leo Bayard en Unsplash
Foto de Leo Bayard en Unsplash

Hace unos meses, corrigiendo una novela de fantasía, me encontré con que el autor había dado tratamientos distintos a los nombres de los hechizos que aparecían en el texto. Los nombres de unos conjuros estaban escritos en mayúsculas, otros en minúscula, unos en redonda y varios en cursiva. Un sinsentido que resultaba confuso porque todas las opciones podrían ser válidas en un principio, pero deberían ser siempre iguales para mantener la coherencia del texto. Y eso me dio la idea de este artículo.


Tu novela de fantasía está repleta de elementos que necesitan un tratamiento tipográfico específico, como conjuros, topónimos inventados, criaturas mágicas o razas ficticias. Así como defines mapas, genealogías y sistemas de magia, también te conviene decidir cómo se van a escribir esos elementos para que el texto resulte coherente.

  

Razas, especies y pueblos

¿Se escribe «elfos» o «Elfos»? En español, los nombres de especies, pueblos, razas, tribus, comunidades y etnias se escriben con minúscula (visigodo, bengalí, árabe, azteca, tuareg, celta, etc.), así como los nombres comunes genéricos que designan las distintas clases de seres mitológicos y fabulosos (ninfa, centauro, sirena, cíclope).

 

Por tanto, parece lógico aplicar el mismo criterio a los pueblos y especies que pueblen tu novela de fantasía: duendes, hadas, gigantes… Pero ¿qué pasa si es el nombre propio de un pueblo concreto y tú quieres destacarlo con las mayúsculas y escribir los «Elfos Oscuros» o los «Hombres del Norte»? Bueno, ten en cuenta que, ante todo, lo importante es ser coherente: si decides que en tu saga los Orcos Rubios siempre van en mayúscula, mantenlo en toda la novela igual.

 

Cargos, dignidades y títulos

Pues la Ortografía de la RAE es muy clara en este aspecto: los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos o empleos de cualquier rango, así como los tratamientos, deben escribirse con minúscula inicial, tanto si se trata de usos genéricos como de menciones referidas a una persona concreta: reina, papa, capitán Grant, ministra, duque de Alba, condesa de Salisbury, arzobispo, director general, senadora… Siempre van en minúscula.

 

Por tanto, se aplicaría igual en tu novela de fantasía: rey de los elfos, druida, señor de la guerra, maga.

 

Pero resulta que en las novelas de fantasía a menudo encontramos títulos concretos con mayúsculas, como el Señor de los Anillos o el Rey del Norte. En estos casos hay que tener en cuenta la influencia del inglés, que aplica las mayúsculas de distinta forma que el español y que en muchas traducciones se mantienen (en vez de «el rey del Norte», que sería lo más cercano a nuestra norma). En la práctica editorial, la convención en la fantasía en español tiende a ser más generosa con la mayúscula en los títulos de alto rango cuando funcionan casi como denominaciones propias del personaje: el Rey de los Elfos, la Archimaga de la Llama. Aquí entra en juego tu decisión creativa y, mientras apliques el mismo uso en toda la novela, resultará coherente.

 

Los títulos de nobleza o dignidad inventados siguen la misma lógica. Señor Oscuro como denominación cuasi-única de un personaje tiende a escribirse con mayúscula, mientras que un señor oscuro cualquiera iría en minúscula. Sin embargo, en los títulos y tratamientos no inventados (príncipe, marquesa, lord, lady, mi señor, excelencia…) conviene seguir la normativa ortográfica.

 

Nombres de lugares y reinos

Los topónimos ficticios se tratan igual que los reales: con mayúscula en todas las palabras significativas del nombre propio y minúscula en los artículos y preposiciones internas: el Reino de Gondor, el País de Nunca Jamás, el Mar de las Tormentas o La Comarca (en este caso, con el artículo en mayúscula porque forma parte del nombre, como en La Habana o El Escorial).

 

Cuando el topónimo incluye un sustantivo genérico que forma parte inseparable del nombre (Monte del Destino, Lago Espejo), ese sustantivo lleva mayúscula. Cuando el genérico es simplemente descriptivo y el nombre propio es lo que sigue (el monte Doom, el lago de las Lágrimas), el genérico puede ir en minúscula.

 

Y nada de cursivas, aunque sean nombres extranjeros o inventados, como Hogsmeade o Prythian. Siempre en redonda.

 

Hechizos y fórmulas mágicas

La primera tentación de muchos autores suele ser escribir los conjuros con mayúsculas o en negrita para que llame la atención, o al menos así me llegan muchos manuscritos. Vamos a olvidarnos de la negrita, que en novela no funciona, y lo único que debemos tener en cuenta es que lo importante es darle siempre el mismo tratamiento en toda la novela para mantener la coherencia. Cuando el hechizo es simplemente una descripción de lo que hace (el hechizo de invisibilidad, el conjuro de sanación), se escribe en minúscula y redonda, sin ningún tipo de marca especial. Son sintagmas descriptivos, no nombres propios.


Pero si tiene un nombre propio que funciona como denominación individual —es decir, ese conjuro concreto tiene un nombre como si fuera un título—, se escribe con mayúscula inicial. La opción de emplear cursiva o no es otro criterio a tener en cuenta y depende de distintos factores: si es una voz inventada, si se quiere diferenciar del resto del texto, etc. La RAE hizo esta recomendación en un tuit hace unos años:

 


 

Por tanto, si el nombre del conjuro es una sola palabra, lo indicado sería el uso de la minúscula y se emplearía la cursiva si no es una denominación española: Expelliarmus, Abracadabra. Y, en caso de que el hechizo contara con más de una palabra, la primera iría en mayúscula y todas podrían ir en cursiva, independientemente de que esté en español o no: Vulnera sanentur.


Sin embargo, como he comentado ya, más que un criterio u otro, lo importante es que se mantenga el mismo en toda la novela.

 

Objetos mágicos

Cuando un objeto tiene nombre propio, se escribe en mayúscula. Así tenemos el Anillo Único, la Varita de Saúco o el Áuryn. Pero si los objetos se mencionan de manera genérica (una espada encantada, una alfombra voladora, una varita mágica), lo correcto es escribirlo en minúscula. Esta diferencia ayuda al lector a distinguir entre objetos únicos y simples utensilios mágicos. El criterio de fondo, como ves, es siempre el mismo: diferenciar entre un nombre propio y una descripción. Así, la espada mágica del rey es una descripción, mientras que Tizona es un nombre propio.

 

Neologismos y lenguas de ficción

Muchos autores de fantasía crean vocabulario nuevo para sus mundos ficticios. ¿Cómo se marca tipográficamente una palabra que no existe en ningún diccionario? Bueno, pues depende de si esa palabra se ha integrado o no en el texto. Si el narrador la usa con naturalidad, como si el lector ya la conociera, lo mejor es escribirla en redonda y en minúscula, igual que cualquier otra palabra del idioma:

 

Los veldris habitan las llanuras del norte desde tiempos inmemoriales.

 

No se necesita ninguna marca especial si el término ya se ha establecido en el mundo y, por contexto, podemos entenderla. Si, en cambio, es un término ajeno que necesita presentación, la primera aparición puede ir en cursiva, como se haría con cualquier extranjerismo o tecnicismo, según recoge la Ortografía de la lengua española:

 

Aquella energía, el savar, fluía por sus venas como agua helada.

 

A partir de esa primera aparición, podría ir en redonda:

 

El savar la abandonó de golpe.

 

De esta forma, no se abusa de la cursiva, que puede generar cierto ruido visual que acabe entorpeciendo la lectura.


Cuando esos neologismos no son términos sueltos sino que pertenecen a una lengua ficticia desarrollada dentro del mundo, se añade una distinción importante. El nombre de la lengua en sí se trata como el de cualquier idioma real: en minúscula y redonda, sin ninguna marca especial: alto valyrio, pársel, sindarin.

 

Los textos sagrados estaban escritos en olvari.

 

La cursiva, en cambio, sí corresponde a las palabras o expresiones concretas citadas en esa lengua, exactamente igual que se haría con una cita en latín o en francés:

 

Se despidió con un escueto var'seth, que en olvari significaba algo parecido a «hasta que el cielo se ilumine».

 

Que, fuera del género fantástico, equivale a: Se despidió con un escueto adieu.

 

Textos internos: profecías, inscripciones y cartas

Si incluyes en tu novela un fragmento de manuscrito, una inscripción en runas, una carta, una canción épica o una profecía, puede que te interese diferenciarlo tipográficamente, igual que en las novelas de otros géneros se diferencian una noticia de periódico, los emails o los mensajes de Whatsapp. Puedes usar sangrías, un estilo de párrafo distinto, una fuente de letra diferente o cursiva, aunque de este último recurso no te recomiendo abusar en textos largos porque, como ya hemos visto, puede cansar la vista y ralentizar la lectura.


Lo importante es que el lector perciba que se trata de un texto dentro del texto. Aunque, en el caso de la canción o la profecía, también puedes incluirlo en el parlamento de un personaje. Todo depende de cómo lo estés dando a conocer en la novela.

 

Consistencia ortotipográfica en sagas largas

Es bastante habitual que las historias de fantasía se desarrollen en trilogías y sagas, por lo que la coherencia ortotipográfica es fundamental: si en el primer libro decides que los hechizos van en cursiva, no los pongas en redonda en el tercero. En el caso de que vayas a trabajar en una serie de varias novelas, puede resultarte útil elaborar una pequeña guía de estilo para tu universo. De esta forma, las decisiones sobre mayúsculas, cursivas o nombres propios no serán arbitrarias. Y, si no lo tienes claro mientras redactas la novela, puedes esperar y barajar opciones con tu correctora cuando llegues esa fase del proceso.


Ejemplo práctico

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Para resumir lo tratado en este artículo para consultas rápidas, os dejo una tabla básica con algunos de los principales elementos tratados en este artículo.


Elemento

¿Cómo se escribe?

Ejemplo

Razas, especies, criaturas

minúscula, redonda

los elfos, los orcos, las sirenas

Pueblos o facciones concretas

mayúscula inicial (opcional), redonda

los Elfos Oscuros

Topónimos inventados

mayúscula inicial, redonda

País de Nunca Jamás, Mar de la Tranquilidad, Prythian

Cargos (uso genérico)

minúscula, redonda

el rey de los elfos

Títulos únicos o formales

mayúscula inicial (opcional), redonda

el Rey de los Elfos, el Señor Oscuro

Tratamientos no inventados

minúscula, redonda (extranjerismos en cursiva)

excelencia, mi señor, lady

Objetos mágicos genéricos

minúscula, redonda

una espada encantada

Objetos únicos con nombre

mayúscula inicial, redonda

el Anillo Único

Palabras inventadas integradas

redonda


Palabras inventadas que resulten ajenas o en otra lengua

cursiva

(al menos la primera mención)


Hechizos con nombre propio

mayúscula inicial, cursiva

mayúscula, redonda

Vulnera sanentur


Cartas o inscripciones

tipografía diferenciada



Y, para conocer mejor las dificultades que encontráis cuando escribís, contadme: ¿qué elementos de vuestra novela de fantasía os cuesta más definir a nivel ortotipográfico? ¿Hay algún elemento que os gusta tratar de una forma específica?

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Sobre mí

¡Hola! Soy Marian Viladrich, escritora y correctora profesional. 

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