Las pruebas de corrección son una herramienta clave en el trabajo editorial: ayudan al corrector a valorar el manuscrito y al autor a conocer el tipo de intervención que recibirá su texto. Sin embargo, no siempre revelan todos los problemas de una novela, ya que una muestra no refleja la complejidad de la obra completa. En este artículo explico qué aportan, por qué son necesarias y cuáles son sus límites reales en el proceso de corrección profesional.