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¿Dónde poner los agradecimientos en una novela (al principio o al final)?

  • Foto del escritor: Marian Viladrich
    Marian Viladrich
  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura


Cuando terminamos de escribir una novela, muchos autores sentimos el deseo natural de dar las gracias a todas las personas que nos han ayudado durante el proceso. Hay muchos escritores a los que les gusta redactar una nota para reconocer la colaboración de expertos en alguna materia, el trabajo de los profesionales que han participado en la edición del libro o agradecer el apoyo de familiares y amigos. Son páginas de tono muy personal, en las que el autor entreabre una ventana para mostrar que la escritura no es siempre tan solitaria como parece.


Me he dado cuenta de que, en los últimos tiempos, me han llegado bastantes manuscritos de autores que están empezando que no tienen claro dónde situar las páginas de agradecimientos. ¿Importa si se ponen al principio o al final? ¿Puedo ponerlos dónde quiera? Bueno, por poder, puedes, claro, no hay ninguna norma escrita que lo prohíba. Pero las convenciones editoriales indican que es más adecuado que vayan al final. ¿Quieres saber por qué?


La importancia de empezar la historia cuanto antes

Cuando un lector abre una novela, lo que espera es entrar en la historia lo antes posible. Para eso ha comprado el libro. Si antes de la narración aparecen varias páginas de agradecimientos, el inicio de la novela se retrasa. El lector todavía no conoce a los personajes ni el mundo en el que se desarrolla la historia, pero ya se encuentra con una lista de nombres y explicaciones que no forman parte del relato y que, de momento, no le interesan en absoluto.


No resulta agradable encontrarte dos, tres o incluso ocho páginas de agradecimientos que no te interesan cuando tú lo que quieres es leer una historia. «Pues que se las salten y listo», me dijo una vez un autor cuando comentamos el tema. Pero no funciona así. Cuando alguien abre un libro, sobre todo si todavía no conoce al autor, cada página inicial forma parte de la primera impresión que recibe. Si tienes que pasar varias páginas de agradecimientos para empezar la historia, el ánimo del lector cambia durante ese proceso y puede llegar con menos ganas o más fastidio al primer capítulo.


Los agradecimientos se disfrutan más después de la historia

Cuando el lector llega al final de la novela, ya ha conocido a los personajes y ha seguido el conflicto hasta el desenlace. Si la historia le ha gustado, se sentirá más conectado con el autor, así que es muy probable que sienta curiosidad por el proceso de creación y que sea más receptivo a una dimensión más íntima del autor.


En ese momento, los agradecimientos funcionan muy bien. El lector descubre quién ayudó al autor durante la escritura, quién leyó los primeros borradores o qué personas apoyaron el proyecto, tanto a nivel profesional como personal. Después de terminar la historia, estas páginas se leen con más interés.


Un puente entre la ficción y la realidad

Los agradecimientos también cumplen otra función interesante cuando se colocan al final de la novela: actúan como una transición suave entre el mundo de la ficción y el regreso a la realidad. Cuando un lector termina una historia que le ha atrapado, no siempre quiere cerrarla de golpe. Ha pasado muchas horas inmerso en un universo narrativo, acompañando a unos personajes y siguiendo un conflicto que, aunque sea ficticio, en él ha generado emociones reales. Pasar directamente de la última escena a cerrar el libro puede resultar abrupto.


Los agradecimientos permiten suavizar un poco ese cambio de plano. El lector sigue dentro del libro, pero ya no está en la ficción. Aparece la voz del autor hablando de las personas que le han acompañado durante el proceso de escritura, quienes le ayudaron, le apoyaron o le animaron a terminar la obra. Es decir, esas páginas funcionan como un puente entre el mundo ficticio de la novela y el real al que debemos volver, y también como despedida del libro.


Y, si a algún lector no le interesa leer esas páginas, se las salta sin problemas, porque ya no genera la sensación de molestia que provoca tener que saltárselas al principio.


Dedicatoria y agradecimientos: no son lo mismo

Creo que parte de la confusión se debe a que muchos autores mezclan dos elementos distintos del libro: la dedicatoria y los agradecimientos.


La dedicatoria suele ser muy breve, apenas una línea o dos, y suele colocarse al principio del libro. Al ser tan breve, no interfiere en la rapidez con la que el lector vaya a sumergirse en la historia. Los agradecimientos, en cambio, suelen ser más extensos. A menudo ocupan varias páginas y mencionan a muchas personas que han participado de alguna manera en el proceso creativo o editorial. Por eso, encajan mejor al final del volumen.


¿Qué hacen las editoriales?

En general, en el mundo editorial no existen reglas absolutas, pero sí ciertas convenciones que se han consolidado con el tiempo. En la mayoría de las novelas publicadas por editoriales, los agradecimientos aparecen al final del libro, después de la historia principal. Cuando los autores envían manuscritos con los agradecimientos al principio, es bastante habitual que durante la fase de edición se reubiquen en la parte final.


Esto no significa que colocarlos al principio sea incorrecto, pero sí que no es la opción más habitual.


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Sobre mí

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